Conferencia «Europa e a paz» de Francisca Sauquillo
Rúa do Vilar, 19, Santiago de Compostela
Francisca Sauquillo, abogada laboralista, feminista, pacifista y luchadora en favor de la libertad democrática frente a la dictadura de Franco visitó este lunes Compostela invitada por el Ateneo de Santiago para disertar acerca de la paz desde la perspectiva de la acción europea. Europa y la paz fue el título de la conferencia pronunciada a las 19.30 horas que llenó por completo el local de la Rúa do Vilar, 19. La letrada que, entre otros casos, defendió a más de 3.000 personas afectadas por la intoxicación con el aceite de colza (caso que sentó jurisprudencia) atendió minutos antes a EL CORREO GALLEGO para hablar de paz, del papel de Europa en los conflictos bélicos actuales y, como no, de la serie Las abogadas (inspirada en la lucha de Lola González, Cristina Almeyda, Manuela Carmena y Paca Sauquillo).
En líneas generales, ¿cuál es el contenido de esta charla?
Me ha invitado el Ateneo a dar esta conferencia que va a tratar sobre lo que es la paz hoy en el mundo, y también en Europa, o cómo tenemos que trabajar en un continente que es pequeño pero es el más poblado y con una población mayoritariamente envejecida. En este momento tenemos nuevos retos, como son la digitalización, el neoliberalismo y también los enfrentamientos nacionalistas con una polarización muy fuerte que no da importancia al multilateralismo. He sido parlamentaria europea del 94 del siglo pasado al 2004, en aquel momento la entrada de nuevos países significaba transformar la Europa comunitaria y se veía como un avance en la paz. Sin embargo, ahora vemos como algunos de esos países están intentando que haya confrontaciones... Y tendré presente lo que está ocurriendo en Oriente Medio.
¿Cómo valora la posición europea en ese conflicto?
Lo que se está produciendo es el genocidio de todo un pueblo, del pueblo palestino diciendo que es lucha contra el terrorismo. Una lucha que ya empezó a partir del 2002 con la caída de las Torres Gemelas. Eso planteó un cambio muy importante, pero Oriente Medio lleva ya 50 años sin haber sido capaz de conseguir que se entienda a los que viven en ese territorio. Tampoco hemos sido capaces de solucionarlo los que hemos apoyado al pueblo palestino, que se vio invadido, personas que eran campesinas... Hubo una especie de alucinación, diciendo: Qué bien lo están haciendo los que han llegado, son capaces de crear kibutz... pero no éramos conscientes de que había una población asentada que eran los palestinos, fundamentalmente población agrícola. Ahora, con Netanyahu se produce el genocidio de todo un pueblo y en Europa no todos lo reconocen. En ese sentido el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido valiente, ha planteado que tiene que haber dos estados pero esos dos estados tienen que asentarse sobre algún territorio.
Europa soporta un conflicto más cercano, Ucrania.
Creo que los europeos somos conscientes de la seguridad y del territorio de cada país, que tiene derecho a defenderse. Y en este sentido, creo que a Ucrania se le está apoyando porque pensamos que no tiene por qué ser absorbida por otro país tan fuerte como es Rusia. Ahora, siendo conscientes de que quizá a partir de 1989 Rusia se sintió que no estaba siendo reconocida como tal potencia importante, la política en su día de Gorbachov, muy apoyada por todos nosotros, creo que provocó que muchos rusos se sintieran marginados. En ese sentido hay que reconocer los valores del pueblo ruso pero manteniendo que Ucrania no sea invadida.
¿Y qué opina de la posición de Europa y de España ante lo que está sucediendo en Venezuela?
Creo que cada país tiene derecho a su propia seguridad y a su propia democracia y por lo tanto que los ciudadanos sean libres de elegir a los gobiernos que consideren. Es muy difícil desde fuera, que es un poco lo que ha pasado en muchos países europeos que quieren apoyar que haya libertades y democracia, que se entreguen las actas, pero introducirse en la política interna resulta complicado. Desde Europa y España lo que podemos hacer es respetar a aquellas personas que piden asilo, refugio pero no debemos hacer lo que creo que está haciendo el Partido Popular, no tenemos decir cuál tiene que ser el que ha ganado las elecciones, eso es negativo porque no se está defendiendo al pueblo venezolano, se está usando ese argumento para la política española. Cada país tiene que defender su situación, como pasó aquí durante la dictadura. Yo espero y deseo que la oposición venezolana consiga que se clarifique la situación, que los propios venezolanos, sin violencia, que siempre es negativa, sean capaces de solucionarlo.
Volvamos a los retos de la Europa actual: digitalización, polarización, neoliberalismo...
Desde mi punto de vista estamos en un momento de transición. En lugar de multilateralismo ahora queremos por un lado acciones multipolares pero a la vez restringimos las reglas del multilateralismo, es un tema muy preocupante, y ponemos en cuestión a Naciones Unidas. Hay que luchar con la palabra y no con las armas, hay que buscar nuevos mecanismos para que funcione un sistema multilateral de nueva gobernanza mundial. Y junto al neoliberalismo hay un cambio más radical, el digital, donde la verdad y la mentira que muchos medios plantean nunca se sabe exactamente si es verdad o es mentira. Se ponen en cuestión valores como la democracia, la libertad o la seguridad. Es una situación compleja, donde la gente joven tampoco ha vivido la importancia de este multilateralismo, de estas libertades, porque se las han encontrado.
Habla de los jóvenes, ¿cómo ve su papel en esa polarización?
En España es bastante curioso que haya mucha gente joven que sea capaz de votar a partidos que ponen en cuestión al emigrante, a la mujer, los avances que hemos conseguido. Estamos en un momento difícil pero hay que tirar para adelante, cada uno de nosotros puede poner su granito de arena para que no se retroceda, sino que se siga avanzando en los derechos que hemos conseguido. Cuando empecé a ejercer, no podía ejercer porque no había los derechos de la mujer, necesitaba a mi marido. Bueno, pues ahora resulta que hay una igualdad entre las mujeres y los hombres. Hay muchísimos derechos que hemos ido conquistando y que en cualquier momento se pueden echar para atrás. Siempre se lo digo a la gente joven, no fuimos capaces de reconocer el derecho a la memoria, fue un error que la primera ley se hiciese en 2007 y la de 2014 nos está costando ponerla en marcha, pero dicho esto, lo habremos hecho mal, teníamos que haberlo hecho antes pero no retrocedamos ahora. La gente joven vive un momento muy complejo, lo tienen difícil pero admiro lucha por mantener los derechos anteriores y defender derechos nuevos que en este momento existen.
Ha defendido siempre la memoria democrática, ¿está directamente vinculada con la paz?
Sí, nadie quiere revanchismo, no queremos que haya una sociedad tan polarizada como la que está habiendo. Por eso creo que la lucha por la paz empieza también en nuestras familias, en nuestros amigos, en nuestras comunidades y sobre todo entre las naciones. Hay que romper ese clima de polarización, porque hay gente ahora que vuelve a no hablarse familiarmente. Hay que rebajar la polarización, conseguir acuerdos.
"Hay que luchar con la palabra y no con las armas"
Francisca Sauquillo
— Presidenta de Honor de Movimiento por la Paz
¿Cómo interpreta la situacióna actual del femenismo?
Me parece que el siglo XX ha sido el siglo de la revolución de las mujeres, hemos conseguido que sea una revolución pacífica. Ha habido mujeres que han muerto por la lucha del feminismo, pero en general, ha sido una revolución pacífica la del feminismo. En el siglo XXI hemos ido consiguiendo avances para las mujeres, por ejemplo en la lucha contra la violencia de género, que es un drama porque sigue habiendo muchas mujeres que siguen muriendo. También ha habido avances en la lucha por la identificación sexual, de personas transexuales o transgénero, esto no se daba antes... Y creo que la lucha feminista, que era la lucha por el hecho de ser mujer, también está en un momento de transición, pero el feminismo, en el fondo es transversal y tenemos que asentarlo.
Para terminar, es inevitable hablar de la serie Las Abogadas...
Bueno, no contaron con nosotras al hacer el guión... Dicho esto creo que la serie, cuando te pones a verla, los seis hechos de la serie son ciertos. Desgraciadamente la España de la década de los 60 hasta el 80 fue una época muy dura. La gente cree que no pasaba nada, que ya la cosa estaba ganada y que a partir de que murió en la cama el dictador Franco ya estaba hecho, y no es verdad. Del 75 al 82 fue la época en que hubo más presos ante el Tribunal de Orden Público (TOP). La transición no comenzó entre el 75 y el 79, se estaba luchando desde mucho antes, prácticamente a partir del asesinato de Enrique Ruano, que es donde comienza la serie. Hechos como que te podían matar por repartir octavillas, el caso de Patiño, que era gallego, o los movimientos católicos en barrios como El Pozo del Tío Raimundo, una iglesia con curas que están de cara al pueblo... La gente olvida que dos meses antes de la muerte del dictador hubo cinco personas que fueron ejecutadas, y en eso es buena esta serie. Los seis capítulos son ciertos, los matices... ya es otra cosa. Yo nunca he fumado y Manuela (Carmena) no llevaba a su hija de acá para allá, aunque tratábamos de conciliar... El resultado de la serie es bueno, hay gente que me ve por la calle, gente joven a la que le extrañan muchas cosas, pero conocer o recordar como era esa España en la que no había libertades está bien.
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